Lavado de un jabón con sal

Un jabón "cortado" no siempre es un inconveniente


Jabones lavados con salEsto, más que cualquier otra cosa, es un experimento. No es muy rentable como práctica habitual aunque tiene sus aplicaciones.

Partimos de la base de que los jabones diluidos en agua son coloides y que como tales tiene unas características y comportamiento particulares. Las sales repercuten directamente en los jabones como se explica en Sales y sus efectos en el jabón.

De ese modo se puede usar sal para conseguir una separación en dos fases quedando abajo la fase acuosa con la sal y la glicerina diluida en ella y sobre esta la fase jabonosa con los elementos no solubles en agua. Esto no tiene nada de nuevo, industrialmente siempre se ha hecho así denominando a la capa inferior sublejía.

¿Que utilidad tiene esto para nosotros?
Tiene varias. Una es que permite el refundido con mucha agua, al fuego directo y de jabones de varios colores. Saldrá más homogeneo y los colores en exceso quedarán en la fase acuosa. Otra utilidad es el lavado de aceites más sucios de la cuenta.

Por pasos. Cogemos los jabones a refundir (supongamos que 1 kilo) y lo ponemos en una olla con medio litro de agua del grifo y una cucharada sopera de sal. En condiciones normales esto sería mucha agua pero estamos hablando de ponerlo al fuego directo. Removemos frecuentamente y cuando hierva debe de estar perfectamente diluidos los trozaos de jabón. Añadimos sal hasta que el jabón presenta un aspecto granuloso, como grumos. Entonces se acaba la primera fase. Se deja enfriar lentamente y se produce la separación de el agua con los colores, impurezas y solubles en agua en la parte de abajo.

Al día siguiente, el jabón debe de estar sólido y decolorado y debajo debe de tener un líquido salado y oscuro. Separamos el jabón y lo ponemos en una olla con agua corriente para volverlo a fundir.

La dificultad es que dependiendo del tipo de aceites con los que esté hecho el jabón la cantidad se sal necesaria varía. Generalmente aceites más duros requieren más sal para separarse. Esto, la única forma de hacerlo es mediante la observación de la masa del jabón, eso casi no puedo explicarlo, hay que verlo y conocer bien el jabón para dominarlo pero lo intento: Si el jabón está diluido en agua su aspecto es homogéneo, "continuo", y si tomamos una cucharada y la vertemos lentamente, vemos que el hilo (chorrito) llega de la cuchara a la masa. Si le añadimos sal el jabón se vuelve granuloso, es el aspecto que tiene al cortarse y ahí no hay hilo posible, son grumos que caen separados de la cuchara a la masa. Pues hay que alcanzar un punto intermedio que se llama acortamiento del jabón donde la masa no cae ni en chorro continuo ni en grumos. Digamos que en vez de en cintas cae en tiras. Esto hay que verlo para entenderlo me temo. De manera que iremos añadiendo agua hasta que alcancemos ese punto.

En fin, como coloide que decía que era, una vez frío se vuelve menos estable y esa cantidad justa de sal hace que al enfriarse lentamente, se separe de nuevo el exceso de agua salada del jabón, quedando en la parte inferior del molde.


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