Ingredientes para jabones

Aceites especiales y su aplicación en el jabón

Probeta con aceites preparados para el sobreengrasado

La gama alta de los aceites para hacer jabón

Me quiero referir a aquellos que tienen un alto precio y una reputada fama.

Suelen ser los aceites que contienen más cantidad de ácidos linoleico y linolénico y estos deben de ser muy emolientes. Además contienen cantidades mayores o menores de ácido gadoleico, que los hace regenerativos, y vitaminas y oligoelementos que los hacen nutritivos de la piel. Son aceites muy caros e inestables por lo que hay que apoyarlos siempre con vitamina E en una cantidad aproximada del 5% de su peso. Esta vitamina es un potente antioxidante que evita su enranciamiento.

El uso de estos aceites en el sobreengrasado de los jabones hace que sean más suaves y beneficiosos para la piel. Entrañan cierto riesgo del enranciamiento de los jabones por lo que hay que usarlos en pequeña cantidad.

Algunos aceites de ejemplo

Aceite de rosa mosqueta, que por su fama de regenerador de cicatrices y antiarrugas es el más solicitado. Es uno de los más inestables.

Aceite de borago, es mucho menos conocido que el aceite de rosa mosqueta y por eso un poco menos caro pero su composición es muy parecida y su efecto también. Se utiliza también para tratamiento de pieles muy delicadas porque proporciona elasticidad.

Aceite de argán. Seguimos con los aceites prohibitivos en cuanto a su precio. El efecto es similar al de lo otros dos pero en este caso contiene menor cantidad de linólénico por lo que es un poco más estable. Tiene un olor profundo como de fruto seco un poco rancio.

El aceite de jojoba no es un aceite propiamente dicho. Es más bien como una cera líquida. Tienen propiedades emolientes y humectantes y proporciona brillo en las composiciones para el cabello.

Aceites como el de germen de trigo, semilla de uva, nuez o incluso el girasol son alternativas más baratas a estos aceites ya que su composición es similar. En estos casos también hay que usar la vitamina E.

La manteca de karité es la excepción de todos ellos, en el sentido de su composición, porque caro es de narices. No tiene linoleico ni linolénico en cantidades apreciables pero sí vitaminas y oligoelementos. Además también está de moda. Tiene gran cantidad de ácido esteárico y es por eso que se presenta en forma de manteca, en estado semi-sólido. Proporciona cremosidad en la espuma y bastante suavidad.

Todos estos ingredientes se suelen utilizar en pequeña cantidad, un máximo del 10%. Para conservar al máximo sus propiedades es conveniente añadirlos en la traza, lo más tarde posible (para que sufra menos los efectos de la sosa). Utilizarlos al final del proceso en caliente también es una buena solución cuidando de que la masa no esté demasiado caliente.

Revisado el 09/09/18

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► Aceites esenciales
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