Procesos

Hacer jabones mediante el proceso en caliente

Jabón de karité elaborado en caliente

Proceso en caliente

Se denomina así al proceso de fabricación del jabón que implica una fuente de calor externa. Hay muchas formas de aplicar ese calor pero nos centraremos, para esta explicación, en el proceso en el horno. Hay que decir también que todo esto se puede hacer perfectamente con dos ollas: al baño maría, en el microondas o a fuego directo. Pero al horno es el método más sencillo y más seguro.

El jabón en caliente tiene dos ventajas principales: Una es que no hay que esperar (o hay que esperar muy poco) para poder usarlo y la otra es que una vez finalizado el proceso de saponificación, le podemos agregar colorantes, aromas y aditivos sin miedo a que por la alcalinidad se nos echen a perder.

Elaboración de jabón en caliente

Para empezar seguiremos al pie de la letra las indicaciones en el proceso en frío sólo que esta vez no le vamos a añadir las esencias ni lo vamos a verter en el molde. Es preferible no poner tampoco el sobreengrasado o incluso dejar un ligero SE negativo para que la mezcla esté más fluida y añadirlo al final del proceso, con las esencias.

En lugar de eso, una vez mezclados los aceites con la lejía, lo vamos a meter en el horno a una temperatura aproximada de 80ºC. Hay que asegurarse que el jabón esté bien 'trazado' antes de meterlo en el horno.

De media a una hora aproximadamente veremos como el jabón gelifica. Esto es que se vuelve semilíquido y transparente. Cuando su aspecto sea completamente homogéneo y todo el jabón presente ese aspecto de gel, lo removemos bien y lo dejamos otro ratito en el horno. Dependiendo de la cantidad de agua que le hayamos puesto, la masa será más o menos removible.

Fluidificación del jabón o cómo hacer para removerlo

Podemos usar algunos ingredientes para conseguir que la masa sea más fluida y por tanto más fácil de remover y de moldear. Entre estos ingredientes está el sodio lactato (añadiendo hasta un 3% del peso de las grasas) que aporta además dureza y suavidad al jabón. O como decía más arriba, también se le puede poner un sobreengrasado inicial negativo, o sea un poco más de sosa de la que necesitaría y que luego se debe compensar con el sobreengrasado. También se puede hacer una mezcla suave de sal y/o carbonato sódico o potásico a partes iguales en una cantidad máxima del 1% del peso total del jabón, diluido en 4 o 5 veces su peso en agua destilada.

Así por ejemplo para un jabón de 2 kg se pondrían 10 gr de sal, 10 gr de carbonato sódico diluidos en 100 gr de agua destilada. Esto se le agregará después de que el jabón gelifique completamente. Después de unas dos horas en el horno podemos comprobar el pH del jabón y si nos sale un resultado aceptable, damos por concluida su cochura.

Añadir el sobreengrasado y otros aditivos al jabón

Si habíamos decidido reservar un aceite más delicado para el sobreengrasado, éste es el momento de añadirlo. Si le vamos a poner colores, los cuales al no verse afectados directamente por la acción de la sosa resultarán más homogéneos y duraderos, se los ponemos justo antes de añadir los aromas. En este caso no tenemos que temer por el hecho de que las esencias vayan a 'fraguar' el jabón de golpe porque, al estar ya hecho, no debe de cambiar su consistencia.

También las esencias cunden más si no se ven sometidas a la acción de la sosa pero hay que tener cuidado porque, si la masa está demasiado caliente, se puede volatilizar gran parte de la esencia y por esto, es lo último que debemos añadir antes de verter en el molde. Si el molde lo permite, incluso le podemos poner en él las esencias y mezclarlas ahí con el jabón.

Cuidado con la temperatura

Hay que evitar altas temperaturas en el horno ya que producirían burbujas en el jabón perjudicando su aspecto, pero hay que mantener la temperatura lo suficientemente alta como para que el jabón permanezca fluido. Si está un poco frío y no se han añadido ingredientes 'fluidificantes' el moldeado se puede volver una pesadilla.

Un problema que puede darse con determinada facilidad es que al no estar suficientemente trazado el jabón, se separe (se corte) al meterlo en el horno. En ese caso hay que sacarlo, añadir poco a poco agua fría, removiendo hasta que se vuelva a emulsionar. Ese exceso de agua habrá que cocerlo luego de más para que se evapore. Sigo pensando que el jabón elaborado en frío tiene una textura más suave que el de en caliente pero es un método que como he dicho también tiene sus ventajas. Ver explicación con imágenes.

Revisado el 13/12/2019

Tutorial de jabón en caliente en Robot de cocina
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